Negreira demuestra que sigue al servicio de la Xunta y promotores al adulterar de nuevo el contrato del Ofimático

Negreira demuestra que sigue al servicio de la Xunta y de los promotores al volver a adulterar el contrato para urbanizar el Ofimático

El alcalde rectifica otra vez: primero alargó el plazo, luego renunció y ahora vuelve a ampliar el plazo de la urbanización

Negreira ha alterado el plazo, el proyecto y el presupuesto de la obra de urbanización

Negreira sigue incumpliendo su compromiso con los cooperativistas y sigue faltando a su palabra sobre el plazo para conceder las licencias

El Grupo Municipal Socialista considera que Negreira sigue demostrando su complicidad con la Xunta y los promotores al adulterar de nuevo el contrato de urbanización del Ofimático. Después de paralizar las obras e incontables excusas para posponer, ralentizar y poner trabas al proyecto, el alcalde dio una vuelta de tuerca más cuando en diciembre del año pasado decidió alargar el plazo a 60 meses; sin embargo, en febrero de este año renunció a ello. En una nueva vuelta de tuerca, en mayo decide volver a ampliarlo.

Negreira ha adulterado esta obra al ampliar el plazo, modificar el proyecto y alterar el presupuesto del Ofimático. Por el camino, infinidad de titulares y fotos, pero nulo avance en un proyecto vital para los cooperativistas y fundamental para la actividad económica de la ciudad.

El retraso del proyecto es más que notable, toda vez que a estas alturas las obras de urbanización ya tenían que estar concluidas de cumplirse el plazo establecido de 18 meses, pero lejos de ello el nivel de ejecución es bajísimo. Es más, las obras van a un ritmo tan lento que el plazo previsto ahora por Negreira es poco probable que se cumpla

La alteración de los plazos de ejecución se suman a otros, como el de haber alterado el proyecto inicial para rebajar la inversión. Estos cambios de gran envergadura ponen en riesgo jurídico un contrato que salió a concurso público y al que se presentaron numerosas empresas. Resulta de dudosa legalidad que el concurso adjudicado con unos criterios y unas bases vea como se alteran después de su adjudicación una y otra vez.

De hecho, Negreira primero paralizó las obras, decía que para lograr las mayores garantías jurídicas y con el objetivo de asegurar la ejecución correcta del proyecto. A los seis meses retomó las obras al ralentí asegurando que ya estaba todo bien. Por el camino modificó el proyecto retirando galerías subterráneas, gradas de espacios deportivos y otras actuaciones previstas en el proyecto inicial con el fin de rebajar la inversión comprometida en el proyecto.

El perjuicio también es notable para los cooperativistas, que siguen esperando por la licencia prometida para la construcción de sus viviendas, pero que cuando la consigan sufrirán las consecuencias de una urbanización al ralentí. Las consecuencias: edificios nuevos en medio de ninguna parte, en medio de obras de urbanización que no avanzan y sin servicios públicos. Es decir, molestias y menor calidad de vida.

 

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